SEAMOS COMO LOS NIÑOS

Lunes 2 de octubre del 2017

«Jesús llamó a un niñito, lo colocó en medio de los discípulos, y declaró: En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.» (Mateo 18: 2-5)

 

MI REFLEXIÓN PERSONAL:

Los niños de hoy en día, nacen sabiendo, sin embargo por la naturaleza Dios, El los crea naciendo del vientre de su madre y llegando a este mundo como inocentes criaturas, las cuales van aprendiendo a medida que su entorno, su ambiente les vaya enseñando.   Analizo esto de los niños desde dos ópticas.

Primero, desde el punto de vista de la Psicología Social, nuestros niños crecerán con buenas costumbres, con posturas correctas, siempre y cuando en nuestros hogares, que es el primer contacto que los niños tienen, se les va dando la educación adecuada.  En el ámbito de la Fe, se les enseña el Don del Temor de Dios, y todo esto ayuda a que ese niño en el mañana sea un hombre de bien.  Somos nosotros los Padres los que nos toca esa ardua tarea, ayudarles a los niños a aprender las cosas buenas y correctas.  Pobre de nosotros si nuestro ejemplo no es el correcto, pues así mismo ellos aprenderán lo que ven de sus Padres.

Desde la óptica de la Fe decirles lo que dice el Señor, no lo que digo yo: dice la palabra “El que se haga pequeño como los niños, ese entrara al Reino de los Cielos”  Que significa esto?  Debemos ser inocentes, llegar a ser como un niño, hacer las cosas sin pensar en maldades, sin nada a cambio, sin tanto interés, tener intenciones sanas como los niños.   Para lograr esto, debemos ayudarnos con la Oración, con el Espíritu Santo para lograr vivir bajo la Gracia del Señor, pues el mundo nos oferta muchas cosas que nos hacen desenfocarnos.

Termino motivándoles, a que hagamos todo lo posible por ser mejores personas cada día, ser como los niños.  A ellos, prestarles más atención, no dejarlos solos que crezcan solos con su libre Albedrío.   Saquemos tiempo para nuestros hijos, y seamos como ellos: Juguemos, sonriamos, seamos felices, más inocentes y menos dañinos.  Sube tus bocinas y escucha esta canción que me hace sentirme como una niña “Un mundo ideal”

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