Madre solo hay una

Lunes 29 de mayo 2017

«Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.» (Isaías 66:13)

MI REFLEXIÓN PERSONAL

Ayer celebramos aquí en mi país (República Dominicana) el día de las Madres, y entiendo que es un día asignado por el hombre, ya que para Dios todos los días son días de las madres, ese ser maravilloso a quien Él creó en la tierra para que pudieran concebir frutos en sus vientres por 9 meses y luego traer al mundo un ser con vida, el cual vendrá con un propósito, sin ser igual a otro.

Vamos hoy a reconocer a todas esas mujeres virtuosas que han tenido la dicha de ser madres. Ese ser especial, único en la tierra capaz de tomar en su corazón, todo aquello cuanto acontezca en las vidas de sus hijos. Celebra las penas y alegrías, los triunfos y fracasos, viven pendientes de que todo les salga bien a sus hijos, y conjuntamente pendiente siempre de todo lo del hogar, que todo esté en orden, para el bienestar de todos los que viven a su alrededor, en especial sus hijos. Pero también pido una bendición especial, para todas esas mujeres virtuosas que aún no han podido concebir hijos en sus vientres, para que Dios les conceda conforme a su voluntad, esa bendición.

Dice la palabra que cuando Jesús padeció en el Calvario, era su Madre la que estaba ahí junto a Él, viéndolo y sufriendo, y solo oraba al Padre para que tuviera misericordia de su hijo amado. Estuvo ahí velándolo en todo momento, su Madre María, la que hoy nosotros veneramos como nuestra madre Espiritual.

Dice la palabra en Isaías 66:13 “Aquel quien consuela a su madre, así os consolare yo a vosotros, y en Jerusalén tomareis consuelo”

Hablar de las madres sería una reflexión larga porque es que hay tantas cosas para decir y expresar sobre lo que es una Madre. Si la tienes viva aun, cuídala, ámala, acompáñala, escúchala, comparte con ella. Si ya no está a tu lado, recuérdala con Amor y ora por su alma. Si tienes abuelas o tías viejecitas vivas, no la desamparen, siempre denle vueltas, háganlas sentir importantes, escúchenlas, llévenle flores, dulces, galletitas. A las envejecientes les encantan los pequeños detalles. Cuando están viejecitas solo necesitan tu presencia, con eso sus vidas son felices. Y a los nietos, no las dejen solas, ámenla a las abuelitas.

Termino con esta bella canción, recordando con Amor a mi madre amada ya fallecida “Canción a las madres”

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